Las diferencias entre Gil Marín y el presidente rojiblanco, Enrique Cerezo, han llegado al punto de que los empleados de la casa hablan de dos Atléticos, con los trabajadores divididos en uno u otro bando.
El resultado es un equipo que, tras la despedida oficial de Quique Flores en el amistoso esta noche con el Alcorcón, no dispone de entrenador ni de director deportivo y ni siquiera de patrocinador para la camiseta tras el fin del patrocinio de KIA. "Son ocho millones por temporada negociables", la vende el responsable de marketing, Emilio Gutiérrez, al que se le ha ido al garete la gira asiática (dos millones menos para la tesorería) porque coincide con la previa de la Liga Europa.
Gutiérrez, aparte de ser la mano derecha de Gil Marín, era el directivo que mantenía una relación más estrecha con Agüero. Pese a las advertencias, tampoco lo vio venir. "El Kun ya sabe lo que tiene que hacer, pagar la cláusula. Donde vaya me da igual, imagino que será feliz en algún sitio", rezongó Cerezo, dejando abierta la posibilidad de que el delantero fiche por el Real Madrid. Una opción que Gil Marín no contempló en la reunión matutina, en la que se cerró en banda. Fue de lo poco que quedó en claro. (elpais.com)